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PASEO A LA ALTA GUAJIRA


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Desperté con la alegría de saber que por fin iba a conocer el Cabo de la Vela, en la Alta Guajira. A las 6 a.m. iniciamos el viaje desde Santa Marta en compañía de mi familia y por una excelente carretera,

en hora y media entramos al departamento de la Guajira; desayunamos en Palomino, en el restaurante de doña Petra, dueña ella de una gran sonrisa y amabilidad; desayunamos con tanta abundancia, que más parecía un almuerzo.

Desayuno en PAlomino
Desayuno en PAlomino

A medida que avanzamos por La Guajira, la vegetación va cambiando y se vuelve solo arbustos de trupillo o Divi – divi, cactus y se ven muchos chivos; en dos horas y media llegamos a Riohacha.

Continuamos hacia Uribia, a donde llegamos en hora y media, el paisaje es árido y caluroso, pero me encantó ver a todas la mujeres vestidas con sus tradicionales mantas Wayu, que volvían esa aridez en un hermoso mar de colores, reforzado por las de sus mochilas

Mochilas wayuu!!
Mochilas wayuu!!

y los hermosos sombreros de los hombres. Después de un pequeño descanso, continuamos por un terraplén marcado por

muchas llantas y acompañados siempre por obreros en la vía y allí hicimos un alto para tomar fotos en un paradero Wayu: rústico y hermoso.

Tipico paradero Wayuu
Tipico paradero Wayuu

En media hora estuvimos en el desierto de la Ahuyama: impactante y lleno de caracoles y concha ya fosilizados, rodeados de arena amarilla ocre y una brisa fuerte y constante, pero refrescante.

Carretera
Carretera

Otra media hora y llegamos al Cabo de la Vela!!!! Es maravillosamente hermoso y con humildad incliné mi cabeza, dándole gracias a Dios por esta belleza y por poder estar contemplándola. El mar de un precioso azul aguamarina, es tranquilo, relajante y lleno de paz.

Nos instalamos en un hermoso hotelito sin lujos, pero cómodo y limpio, con detalle artesanales representando a la región. Está frente al mar y su administrador, Don Pedro, sencillo y cordial nos atiende con un riquísimo almuerzo: sierra, pargo y lebranche, peces de la región, están presentes en él.

cabo de la vela

Los niños Wayú se acercan a los visitantes pidiendo dulces y la decepción en sus caritas nos hacen sentir mal. Hay que llevar dulces la próxima vez!!!

Se pueden ver algunas cometas de deportistas practicando el Kitesurf. En la noche, aprovechando el tiempo de fluido eléctrico de 18:00 a 22:00, visitamos el caserío y somos sorprendidos por unas suculentas hamburguesas frente al mar, ¿Qué tal?, hechas por una joven wayú. Compramos unas manillas tejidas por los niños indígenas, bellamente elaboradas.

Amanecer en el Cabo
Amanecer en el Cabo

Al día siguiente, después de una fresca y grata noche (sopló fuerte brisa), tomamos un desayuno muy ricos y vamos a conocer el Pilón de Azúcar. Está a 20 minutos del hotel, pero el camino lleno de arena no es bueno para automóviles, afortunadamente nuestra camioneta circuló sin problema.

En todo este recorrido por la Alta Guajira, es indispensable ir acompañado de un “baquiano” o guía.

El Pilón de Azúcar es una pequeña elevación que se alza frente a una bellísima bahía de aguas

frescas y muy tranquilas. Está coronada por una pequeña efigie de la Vírgen, erosionada por el

tiempo y por la fuerte brisa marina. Hasta allí subí para darle las gracias y para admirar el paisaje

que ofrece esta otra maravilla de mi hermosa Colombia.

Ante tanta belleza duelen las grandes necesidades del pueblo Wayú, en especial la falta de agua

potable.

Adda-

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